Sube una imagen, escribe tu marca y genera un patrón visual sobre toda la superficie. Todo ocurre en tu navegador: rápido, privado y con ese orden financiero de la calculadora, pero ahora cuidando tus imágenes.
Una marca discreta en la esquina se recorta en 5 segundos. Un patrón que atraviesa toda la imagen obliga al ladrón a editar pixel por pixel.
Entre 25% y 45% suele ser el punto dulce: lo suficientemente visible para incomodar, suficientemente sutil para no arruinar la imagen.
Un texto inclinado (entre -20° y -45°) es más difícil de borrar con herramientas automáticas que uno horizontal o vertical.
Tu usuario, marca o URL en el texto. Si la imagen termina en otro lado, todavía habla por ti.